11 diciembre 2006

lunática


Apareció al final de la carretera al poco de comenzar el viaje, casi llena, tan enorme que creí poder tocarla, comencé a perseguirla, sabía que se trataba de una empresa perdida de antemano, pero no pude evitar intentarlo. Esa fría noche de invierno estaba preciosa, brillaba de forma especial, como queriendo animarme. Conforme yo avanzaba ella se despegaba del horizonte y ascendía lentamente. Cuando llegó el tramo de curvas estábamos solos los dos, ella jugaba a saltar de izquierda a derecha, a intentar esconderse tras unas nubes tan insignificantes que su resplandor la delataba. Cuando casi había llegado a mi destino me miró desde lo alto del cielo, altiva pero serena y supe que esa noche tampoco iba a alcanzarla, pero no importaba, el camino había valido la pena.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Y yo que pensaba que te conocia un poco.............
Esta faceta poetica la tenias bien guardada :-).
Mu bonito!

Anónimo dijo...

Lo que hace el LSD, oye.

Möb dijo...

Y quién eres tu que pensabas conocerme un poco? Ya ves, de vez en cuando nos sorprendemos a nosotros mismos

Möb dijo...

Sí, el abuso del LSD es capaz de hacerte pensar que sigues en los 70. Estás un poco anticuado tu, no?

Chaveta perdida dijo...

Esa Luna es un peligro. Que la retiren inmediatamente de ahí, o alguno acabará chocando.

Anónimo dijo...

luna lunera...meto primera.
luna profunda...meto segunda.
luna lunera...meto tercera.
la luna está harta...ya metí cuarta.
La luna está en cinta..ya meti quinta!!!!!
Yo nunca miento.....DEJA EL PEGAMENTO!!!

Möb dijo...

Querido "usuario anónino" en adelante, al menos mientras no tengas un otro nick, te voy a llamar Machete, entre otras cosas por tus afilados comentarios, tu tonito de Machito y porque me da la gana.