14 diciembre 2006

Cicatrices de piedra

Con este título se nos presenta un muy interesante documental sobre la guerra civil en Aragón, a cuya proyección en la Filmoteca de Zaragoza tuvimos ayer mismo la oportunidad de asistir.

Dirigido por Mirella R. Abrisqueta, tras dos años de trabajo y una enorme cantidad de colaboraciones que lo han hecho posible, el documental es interesante por muchos motivos.

El principal, desde mi punto de vista, es que aprovecha todavía testimonios de aquellos en ambos bandos (aunque fundamentalmente de aquellos en el bando republicano) que vivieron en primera persona una contienda que cada día nos queda un poco más lejos. Y lo hace analizando lo que ocurrió fundamentalmente en Aragón, lo cual es, dicho sea de paso y como apuntó en la presentación el historiador José Luis Ledesma, del todo inusual.

Como sabemos, Aragón quedó cruzado de norte a sur por el frente de guerra, y ello propició que algunos de los más duros y decisivos momentos de aquella guerra tuviesen como escenario estas tierras. Esta circunstancia parece pasar desapercibida para la gran mayoría de nosotros.

Sin entrar en el uso partidista que pueda darse en torno a la llamada Ley de la Memoria Histórica, que inevitablemente sale a la palestra, me parece relevante y necesario ser conscientes de que dentro de no mucho careceremos de testigos vivos de una realidad que aún hoy nos es muy próxima. De ahí que este trabajo tenga ese valor tan literalmente documental.

En resumen, 50 minutos de proyección que se hacen brevísimos porque enganchan desde el primer momento, y que fueron despedidos con una salva de aplausos por parte del público.

Personalmente cada día valoro y me interesa más la Historia. Especialmente aquella que nos configura (por el motivo que sea) sin ser conscientes de ello. Al final, somos un continuo de vidas solapadas, y el rastro de lo que pasó hace mucho, sigue de algún modo presente.

Darnos cuenta de esto nos redime de muchas de nuestras contradicciones.

Mañana viernes día 15, a las 22:45, tendréis una nueva oportunidad de verlo.

10 comentarios:

Möb dijo...

Me uno a la recomendación de este documental. Personalmente me pareció interesante y ameno.

Anónimo dijo...

Pero bueno, mucho documental y mucha butaca pero, alguno de vosotros ha movido el culo y en una fria mañana de invierno se ha acercado a ver de cerca las trincheras de la ruta de Orwell en la sierra de Alcubierre???
Si se os hiela el aliento desde la trinchera comprendereis muchas cosas, entre ellas la sinrazón de una guerra en la que cada uno hizo lo que le tocó hacer en función del bando en el que tuvo que luchar.
Basta ya de hablar de la guerra civil!!! que para eso ya está EL MUNDO!!

Fuensanta de Ribagorza dijo...

No creo que pasar frío en una trinchera de "la ruta de Orwell" se parezca NI DE LEJOS a lo que es vivir una guerra.

Falta el miedo, falta el olor a sangre, falta el hambre, y falta el odio. Y probablemente muchas más cosas.

Prefiero escuchar a la gente que sí vivió todo eso, que visitar "rutas" con nombre de escritor extranjero.

Para rutas, ya está la del tambor y el bombo.

Möb dijo...

Querido Machete:
Cuando quieras me llevas a visitar las trincheras, creo que no es incompatible con comentar un documental. No estamos hablando de la polémica ley de la memoria histórica, no se trata de remover nada, y mucho menos con caracter político, pero tampoco podemos olvidar lo que pasó sin más, por eso creo que documentales como este, a mi parecer, suficientemente objetivo, resultan interesantes y educativos.

Anónimo dijo...

Para empezar, que yo sepa, nadie ha dicho que pasar frío en una trinchera de "la ruta de Orwell" se parezca NI DE LEJOS a lo que es vivir una guerra, vaya una tonteria.
Y si"Falta el miedo, falta el olor a sangre, falta el hambre, y falta el odio. Y probablemente muchas más cosas." mucho mejor, esas cosas cuanto mas lejos, mejor. Mas que nada, porque no se suelen utilizar para aprender de la historia sino mas bien con fines partidistas.
No prefiero ni escuchar a la gente que sí vivió todo eso, ni visitar "rutas" con nombre de escritor extranjero. Prefiero que un dia exista una generacion que no oyó hablar de la guerra civil.

fuensanta de ribagorza dijo...

Lo de NI DE LEJOS, lo he dicho yo. Y para decirlo no necesito que nadie lo haya dicho antes. Y no es una tontería. Es una realidad.

Y si de verdad crees que el miedo, el olor a sangre, el hambre y el odio se utilizan con fines partidistas... es porque vives en una sociedad ya muy evolucionada, en la que, entre otras cosas, hay partidos. Y yo no estoy hablando de eso.

Yo estoy hablando de algo muy anterior. Estoy hablando de instintos, estoy hablando de supervivencia.

Y es bueno saber donde está eso, aunque sólo sea para evitarlo.

Y no puedo entender cómo se puede preferir que haya un día en que una generación no haya oído hablar de la guerra civil porque, como decía Santayana, aquellos que olvidan su historia están condenados a repetirla.

Puedes estar de acuerdo o no con esta frase, pero desde luego el olvido no es, lamentablemente, garantía de paz. Si lo fuera, la amnesia no sería una anomalía, sería un objetivo.

Anónimo dijo...

El creer que el miedo, el olor a sangre, el hambre y el odio se utilizan con fines partidistas porque estamos en una sociedad ya muy evolucionada, es cuando menos ingenuo.

No pensaba seguir opinando, pero es que no me gusta nada la demagogia.

Preferir que haya un día en que una generación no haya oído hablar de la guerra civil quiere decir que exista una generacion en la que nadie te pueda hablar de ello en primera persona; Es decir, que haya pasado MUCHO TIEMPO DESDE QUE SE SUFRIÓ UNA GUERRA ( a ver si asi queda claro).
Nadie ha hablado de borrar los libros de historia. Eso si, lo que ponga en los libros de historia dependerá de lo "muy evolucionada" que este la sociedad.

Se puede opinar, siempre, pero es un error juzgar los hechos de ayer con la mentalidad de hoy.

fuensanta de ribagorza dijo...

Así que no querías decir lo que dijiste sino que lo que querías decir era que "haya pasado MUCHO TIEMPO DESDE QUE SE SUFRIÓ UNA GUERRA".

Bueno, haber empezado por ahí... ¡Si en eso estoy seguro de que estamos todos de acuerdo, hombre!

Esto es lo que pasa a veces. Que en realidad todos opinamos lo mismo, pero lo que pasa es que lo expresamos un poco regular.

Verás, yo tampoco pensaba seguir opinando, pero es que a mí no sólo no me gusta la demagogia, es que además me encanta discutir.

Y por eso no puedo callarme cuando dices que es un error juzgar los hechos de ayer con la mentalidad de hoy.

¿Por qué un error? Desde luego no un error mayor que hacerlo con la mentalidad de entonces. Esta última nos puede ayudar a entender muchas cosas del pasado, pero desde mi punto de vista la mentalidad de la época (la de cada época) no justifica ni moral ni éticamente nada.

Para que la mentalidad de hoy sea la que es, alguien tuvo que juzgar los hechos de ayer con la mentalidad de hoy. Y ese probablemente pagó caras sus ideas.

Seguro que hoy hay gente juzgando los hechos de hoy con la mentalidad de mañana.

Y esa mentalidad será la de nuestros hijos.

Y ellos nos juzgarán igualmente.

Y eso es legítimo.

Y no, no es un error.

Anónimo dijo...

Claro que quería decir lo que dije!!!!, lo que pasa a veces, no es que nos expresemos un poco regular, es que a algunos o les cuesta entender o entienden lo que quieren (seguramente ambas cosas)....

Y aunque a alguno le pese, claro que es un error juzgar los hechos de ayer con la mentalidad de hoy, o cuando menos es un analisis simplista y pobre.

Como diría el gran filosofo Bruce Lee:

Si durante la guerra civil española pones a un obrero o un campesino en la zona "nacional"...será un nacional

Si durante la guerra civl española pones a un obrero o un campesino en la zona republicana.... será un republicano

Be water, my friend.....
( o cuando menos ten algo de empatia al mirar hacia atras)



....¿te gusta discutir????....





PUES A MI NO........ADIOOOOOS, UN PLACER.

fuensanta de ribagorza dijo...

Estoy de acuerdo en que cada uno acabó siendo lo que le tocó en función de su zona (salvo que no te dejaran por ser sindicalista, o cura, o tener muchas tierras)... ¿pero eso qué tiene que ver con juzgar los hechos de ayer con la mentalidad de hoy?

No me extraña que a eso lo llames simplista y pobre.

Lamento que no sigas defendiendo tu punto de vista. A mí me estaba pareciendo interesante.

Un placer igualmente, y adiós.